El CTE y la Rehabilitación
Visto los tiempos que corren, parece un buen momento para plantear soluciones de rehabilitación del parque de viviendas. Sin embargo, ante algo tan loable como prolongar la vida útil de un edificio nos surge la duda de hasta que punto las altas exigencias de nuestra sociedad actual son compatibles con las construcciónes antiguas. Unas exigencias que han crecido exponencialmente y que han transformado proyectos que se presentan en carpetas de gomas en cajones repletos de documentación.
El CTE que recoge buena parte de estas exigencias se desarrolló en momentos en los que todo parecía posible. Momentos en los que lo viejo adquiría muchas connotaciones de inutilidad, no sólo en construcción, y lo importante era el conseguir altos y complejos niveles prestacionales en las viviendas. La ancestral necesidad humana de techo ha dado paso a requerimientos de bioclimatismo, a sistemas de ventilación que suplan la sencilla apertura de ventanas, a duplicar las fuentes de energía a utilizar just ificando así una eficiencia a costa de una elemental eficacia...Un sinfín de requisitos ante los que muchos de los edificios que aún no han agotado la vida útil para la que fueron proyectados no pueden menos que reconocerse como irremediablemente antiguos.
Posiblemente éste sea un buen momento para replantearnos que mínimos se deben exigir a los edificios. Y para ello, nada mejor que analizar aquéllos que hace pocos años nos parecían correctos proponiendo tanto alternativas de rehabilitación como alternativas al CTE. Si de los tiempos difíciles se dice que sale reforzado, tal vez un esfuerzo de coherencia aplicado a la rehabilitación de lo de ayer nos haga ver más claras las verdaderas necesidades de hoy.
En esa línea estamos.
Guillermo del Campo
Director del CAT-COACM
Mayo de 2010
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